jueves, 14 de enero de 2016

¿PROGRESISTAS, MODERNOS, O GANAS DE LLAMAR LA ATENCIÓN? (cualquiera sabe)


                                 



            Anda estos días, revuelto el panorama político y entre conjeturas de pactos, alianzas y tejemanejes de partidos, tienen a la prensa y medios de comunicación en ebullición permanente de conjeturas que trasladadas a la opinión pública no hacen si no enredarnos aún mas en el posible desarrollo y desenlace de quién será el que se encargue de gobernar nuestro querido país, (o se dice nación), pero no es de esto de lo que vengo a comentar.
Como es natural después de unas elecciones hay nuevos componentes de las Cámaras de Diputados y  del Congreso y los hay que repiten (algunos unas cuantas veces, demasiadas diría yo) y los hay que se sientan por primera vez en uno de los sillones (escaños dicen que se llaman), con la carga emocional que eso conlleva.
Hasta aquí todo es normal y previsible incluso los estilismos y "looks" de lo más progre de "Sus Señorías".
Lo que no entiendo yo que sea normal es acudir a una sesión del Congreso de los Diputados con un bebé de escasos meses en brazos y no contenta con eso, que la Sra. Diputada electa le diera de mamar en el transcurso de la sesión.
Mucha gente ha aplaudido el gesto y  ha convertido a tan exibidora madre en poco menos que heroína en aras de una causa de reivindicación de las compatibilidades  de la mujer para ejercer de madre con su puesto trabajo.
No conozco a nadie que no quiera estar junto  a sus hijos el mayor tiempo posible  y disfrutar de todas y cada una de los gestos y situaciones que la infancia acarrea con ellos, pero nuestra vida en comunidad nos pone determinadas formas que por otro lado en algunos casos elegimos nosotros mismos sin que nadie nos fuerce a ello.
Cada vez que vemos en reportajes y noticiarios a mujeres de países  subdesarrollados, llevando a su espalda a una o dos criaturas mientras realizan las penosas tareas de subsistencia, nos sentimos abrumados y realmente apenados por esas gentes que con tan escasos medios sacan adelante su familia. esas mujeres no tiene ni pueden dejar a sus hijos al cuidado de nadie por que los demás están como ellas, así pues no queda otro remedio que cargar con su criatura y con ella a cuestas acarrear agua, pastorear su rebaño o cualquiera de las penosas ocupaciones que demande el núcleo al que pertenezca.
Nosotros que vivimos en un mundo al que llamamos civilizado, en el que disponemos de infinidad de mecanismos para facilitarnos la vida no somos capaces de utilizar  como es debido lo que tenemos a mano.
De tiempo atrás empezaron a funcionar en España y en el mundo lo que la sociedad del progreso demandaba, sitios en los que poder dejar a nuestros hijos mientras nosotros entrábamos a formar parte del engranaje de la sociedad de consumo, así las guarderías fueron parte importante de de la infancia de las nuevas generaciones.    
Volviendo al tema; parece ser que adaptándose a los tiempos, en el Congreso de los Diputados hace unos años que se habilitó una de estas guarderías para que los Sres./Sras diputados/as puedan conciliar sus obligaciones en las Cortes con el cuidado y atención de sus hijos.
Seguramente la Sra. Diputada al ser nueva desconocía la existencia de tal guardería, o tal vez le costaba trabajo separarse de su  pequeño/a o quizá es que quería hacerse la foto de recuerdo,ó......
dicen quienes la aplauden que pretendía reivindicar la conciliación entre trabajo y maternidad, lo cual me parece perfecto, pero para eso es el Parlamento para elaborar leyes que mejoren la vida de las personas y el bien estar llegue a todos, a eso deben dedicar sus esfuerzos y no a cambiar los nombres de las calles,  las guarderías (que las hay) a cuidar de los niños mientras sus próceres mejoran su  futuro
¡¡¡Quiero tener a mi hijo cerca mientras trabajo!!! Claro que si pero con matices.
Alguien se imagina a una doctora pasando consulta con el niño en el carrito al lado, la abogada en el juicio meciendo al bebe que llora,  imaginemos a la policía con la sillita portabebés con el niño atado persiguiendo a los cacos por toda la ciudad, el susto que nos llevaríamos cuando mientras la comandante de vuelo nos da la bienvenida oímos el llanto de un niño demandando su comida. En fin seamos serios,   se puede conciliar la vida laboral y familiar pero dentro de un baremo de sensatez porque se puede ser progresista y moderno pero sin caer en la papanatez de querer llamar la atención y  ser el adelantado de los tiempos 




                      ALHAMAR


                     13 de enero de 2016











lunes, 3 de agosto de 2015




                                         

                                 ALHAMAR

                       

                        ¡¡HAY AQUELLOS AÑOS!!   ( o como ser feliz con poco)






En la anterior entrada hablaba sobre el entorno en el que transcurrieron los primeros años de mi existencia y ciertamente mis recuerdos mas antiguos podemos situarlos no antes de cumplir los cinco o seis años  o quizá más y pocas pruebas documentales pueda aportar porque en aquellos tiempos no disponíamos de los medios que hoy documentan todo, mis hijos tienen cientos de fotografías e innumerables vídeos de cuando eran pequeños y mis nietos superan en un día la cantidad de imágenes que yo pueda tener en casi toda mi vida; pero no importa los recuerdos están ahí, lejanos en el tiempo pero frescos en la memoria (todavía).
Como decía mis primeros años no  debieron ser como los demás chicos de mi tiempo, pues como queda dicho la distancia del núcleo urbano nos impedía mantener esa convivencia con los demás muchachos  y así tuvimos (mi hermano y yo) que crearnos un mundo diferente y una forma distinta de entender nuestros juegos y pasatiempos e inventando formas y maneras en un entorno diferente e inusual, de lo que podríamos llamar la calle, nosotros no teníamos calle , era  el campo, el soto,el río, las huertas, los árboles, los animales domésticos y los otros, la lluvia y el viento, el sol y la libertad ¡¡hay la libertad!! ¿que sabe un mocoso de seis años lo que es la libertad?. Entonces no hubiéramos sabido decir que era la libertad pero hoy con el paso de los años, puedo decir y digo que aquello era la verdadera libertad, íbamos y veníamos sin importarnos a donde, sin prisas, no había estrictas imposiciones ni rígidos protocolos que hubieran sido normales en el pueblo, no aprendimos a leer y escribir hasta mas tarde pues asistir al colegio resultaba un tanto dificultoso dada la distancia entre el pueblo y "Lacasalagua" pero nuestra escuela estaba en el universo que suponía la naturaleza que nos rodeaba, limpia y exuberante. ¡Ojo! pudiera parecer que éramos unos salvajes sin gobierno ni maneras pero nada mas lejos de la realidad pues ahí estaban nuestros padres para poner cordura y sensatez a las aventuras de dos críos, sobre todo mi madre que tenía un maravilloso dominio de la zapatilla cuando la aplicaba con repetidas sacudidas sobre nuestro trasero cada vez que alguna "barrabasada" nuestra ( que eran bastantes)  alteraba o amenazaba con ello la integridad, tanto física como social.
Mi hermano Emilio era un demonio en cuanto a inventar travesuras cuanto más atrevidas y peligrosas mejor y en un entorno de río, charco, árboles, maleza, estanques y un sinfín de medios al alcance no era de extrañar que las azotainas en el día variaran en la escala de las veces que nuestra madre podía echarnos mano sobre todo a mi que era menos escurridizo que mi hermano.
Contaba mi madre que siendo casi un bebé, apenas andaba, no podía dejarle solo ni un instante pues en cuanto se daba la vuelta "el niño" a gatas o a cuatro patas se encaminaba al pequeño lago ("el charco" lo llamábamos nosotros) que rodeaba la casa con el consiguiente desasosiego de nuestros progenitores; para poder estar más tranquilos mi madre decidió atarle a la cintura una cuerda que amarrada a los palos del portal impedía  la aproximación al peligro que suponía el charco que debía ser un imán pues mi madre contaba y no acababa de las angustias que pasó en otro momento en el que estando lavando en el susodicho charco, mi hermano se "embarcó" en el barreño en el que aclaraba la ropa, la rápida  intervención de mi padre evitó males mayores aunque no el susto metido en el cuerpo.
Historias de estas eran frecuentes pero sin embargo y a pesar de todo no nos quedaron traumas ni nada parecido fuimos dos niños felices y sanos a pesar de que mi madre siempre dijo que yo era un poco más "enquencle" pues me constipaba más.era un poco más quejicoso o más "milindres" si es que se podía ser melindres entonces que había lo que había y nada más.
De vez en cuando subíamos al pueblo, para ir al médico, comprarnos ropa, visitar a los abuelos;  para hacerlo, disponíamos de una borriquilla en la que mi madre  mi hermano y yo hacíamos el trayecto tanto a la ida como a la vuelta, mi madre encaramada encima y nosotros en dos cajas acopladas a los costados  del animal en las que además de nosotros se podían transportar mercancías de diverso tipo pues mi madre aprovechaba para reponer la despensa de lo necesario, judías, garbanzos arroz,,harina, azúcar, en fin productos que no se sacaban del huerto.
Como ya queda dicho nuestras carencias en alimentación no eran muchas pero no es menos cierto que ciertos productos era complicado acceder a ellos, el pescado por ejemplo, la carne de vaca, ciertas frutas sobre todo en invierno, los plátanos no sabíamos ni que existían, muchas cosas de las que hoy nuestros hijos no sabrían prescindir.
Nuestras comidas eran variadas, pues el huerto y el campo lo permitían pero casi todos los días del año, hiciera frío o calor el cocido era el plato de medio día, las cenas permitían algo más de variedad, algún guiso de patatas, verduras, huevos, sopas, ( de pan por supuesto), alguna gallina descastada por su falta de producción, algo de caza, como se puede entender toda una variedad de alimentos.
Nuestros desayunos (de toda la familia) consistían en unos hermosos tazones de leche recién ordeñada de nuestras cabras, bien ensopados con pan, y algunas veces en fiestas señaladas, mi madre nos hacía chocolate, un chocolate espeso y terroso que nos sabía a gloria mojado con tostadas hechas a la lumbre.
El pan, en los meses de buen tiempo, Marzo a Noviembre, no teníamos mayores problemas de suministro ya que a las huertas acudían todos los días las gentes que laboraban en ellas, solo había que encargárselo e ir a recogerlo   a la huerta de quien se  lo hubiéramos pedido, y que solía ser siempre el mismo, (el"Tio Justi" podría dar fe de ello), en invierno era más complicado porque las labores hortelanas eran nulas y sus hortelanos dedicaban ese tiempo a otros menesteres y a la huerta aparecían de tarde en tarde, en ese tiempo no había mas remedio que: o bien mi padre se cogía su bicicleta y subía a por el, haciendo acopio para una semana o aprovechando a algún "despistado" le encargaban igualmente pan para unos pocos días..
Eran aquellos panes redondos de "candeal" que aguantaban en ponerse duros y para ello los guardaba mi padre en unos sacos de tela que se llamaban "costales", que eran alargados y estrechos  en los que se envasaba la harina en los antiguos molinos, el diámetro venia siendo el de los panes mencionados y su nombre  venía dado porque en su manejo manual llenos de harina (30-40 kilos) su transporte se hacia cargándoles sobre un costado de ahí lo de costal, sin embargo  algunas veces, sobre todo en tiempos húmedos, el pan, se ponía correoso y la única forma de poderlo comer era sometiéndolo al rigor de las brasas. De aquí si me quedó un trauma, no soporto comer pan del día anterior ni aunque sea congelado y me irrita  que no haya pan en la mesa aunque luego sea una cantidad mínima la que coma.
Depender del aprovisionamiento regular era toda una aventura porque además estaban los desbordamientos del río que podían durar una semana en la cual nos manteníamos aislados sin poder salir de una pequeña isla de doscientos metros cuadrados, pero eso es otra historia.
 Volviendo a nuestras correrías decir que éramos inmensamente felices cuando mi padre nos dejaba acompañarle (pocas veces) en sus recorridos de vigilancia ( a pie por supuesto) pues nos hacía fijarnos en montones de cosas que de otra manera hubieran pasado desapercibidas, el nido de un pájaro, los brotes de los árboles, las plantas comestibles y las que no, la madriguera de los conejos (vivar llamamos nosotros), el fruto de algunos árboles, las huellas de algún animal, miles de cosas que a cada paso nos descubría el maravilloso mundo del campo virgen y solo pateado por los animales en busca de pasto fresco.
Así fue que entre travesuras y vivencias transcurrió la infancia de mi hermano , año y medio menor que yo y el que suscribe porque el  mayor al que llamábamos "Chache"  ( ocho años más que yo) ya tenía la edad de trabajar y ayudar a la familia.
A punto de cumplir los ocho años mi madre decidió que puesto que yo era el más enfermizo, que mi tía (hermana de mi madre) se encariñó conmigo,, decidió digo que debía irme con mi tía a vivir a Madrid en donde empecé a asistir al colegio y solo en vacaciones volvía a "La casa del agua", siendo un verdadero suplicio el tener que volver al colegio cuando dichas vacaciones finalizaban  ,
Y de esta manera pasaron aquellos años de feliz infancia en los que no teníamos de casi nada pero nada necesitábamos mas que las ganas de vivir cada momento y la alegría de descubrir cosas cada jornada.
¿Porque no puede ser la vida así?. ¿Utopía? ¿Ilusión?.



                          ALHAMAR                  En Villa del Prado


                     3  de   Agosto de 2015
















  

miércoles, 29 de julio de 2015




                                            ALHAMAR

                          CASALAGUA    (¿ o es casa de las aguas?)

De un tiempo acá he andado rondando escribir algo sobre el sitio y lugar con su entorno y la  importancia que tuvo el hábitat en el que se desarrolló mi infancia, mi posterior pubertad y parte e inicio de mi juventud.
Temo no saber utilizar las expresiones idóneas para poder dar la verdadera dimensión de lo que supuso iniciarme en esta vida en la forma y manera en la que se desarrolló, que sin ser nada especial si recuerdo como algo agradable y ya quisiera para mis nietos una forma de vida similar, aunque ya se que hay utopías difíciles de entender y mucho más complicado de cumplir.
Aquellos tiempos en los que el mejor juguete lo teníamos en la naturaleza, correr detrás de una mariposa, escuchar y seguir hasta su madriguera el canto de un grillo, observar los nidos de los pájaros en los arboles, intentar capturar una lagartija, pescar carpas en el charco, tantas y tantas cosas que hacer en los tiempos de bonanza temporal e incluso las obligaciones podían ser motivo de diversión, hasta las trastadas que organizábamos tenían ese sentido lúdico.
En los momentos en los que la climatología no nos dejaba otras opciones, la lumbre era nuestra mejor aliada en las frías tardes, asar bellotas, hacer palomitas y escuchar historias de nuestros padres eran la mejor manera de pasar el tiempo hasta que la cena ponía fin a la jornada, que no se alargaba mucho más que la caída de la noche. La radio, la televisión y otros juegos vinieron ya más tarde.
Quizá el deseo de contar cosas que en el recuerdo se entremezclan, me haga saltar y volver en el tiempo pero trataré de mantener el hilo para que cronológicamente coincidan vivencias y experiencias para mi inolvidables.
El sitio denominado aun hoy como "La Casa del Agua" fué el lugar elegido por mis padres para por fin y después de un sin fin de desventuras, fijar definitivamente, su hogar allá por 1951, cuando este que escribe contaba con menos de un año de edad, ya había en la familia un hermano ocho años mayor y posteriormente vino un tercero año y medio mas chico que yo,( se ve que el entorno y la estabilidad propiciaron la formación final de la familia).
"Lacasalagua" denominada así por los lugareños para ahorrarse los artículos, era un lugar en el que en el año 1928  (así constaba en una inscripción ya borrada en el exterior de una de sus paredes) se instalaron los primeros motores para la elevación de las aguas de abastecimiento del pueblo situado 5 Km mas arriba.
El edificio, de planta rectangular, estaba dividido en dos partes, una destinada a la maquinaria propia para la elevación de las aguas, en la otra estaba destinada a la vivienda propiamente dicha; amplia,  espaciosa y luminosa con suficientes habitaciones para toda la familia, carecía sin embargo de lo que hoy sería impensable:  "un baño" y a pesar de que mi padre introdujo muchas reformas en los veinte años que estuvo allí no fue el lavabo lo que más le preocupó, tal vez el hecho de estar en medio del campo no fuera impedimento para poder efectuar las lógicas necesidades fisiológicas en los diferentes apartados de animales que formaban parte de el entorno de la casa, de igual manera aunque el agua era lo que más sobraba, no disponíamos de un grifo de agua corriente, propiamente dicho, mas bien necesitábamos de cubos y barreños para el aseo personal.
En  el verano lavarse y enjuagarse no resultaba problemático, pues bastaba con poner un rato un balde al sol y el agua se templaba en un momento y además la proximidad del río permitía los baños  integrales aunque el agua resultase algo fresca; en invierno la problemática se resolvía calentando agua a la lumbre en calderos colgados al efecto en la chimenea.; además por entonces no se llevaba la frecuencia con la que hoy nos bañamos y restregamos con todo tipo de productos, una vez a la semana  con agua, jabón y estropajo ( mi madre nos restregaba la "roña" decía ella, con uno que se fabricaba con cuerdas de esparto destrenzadas) con las friegas de mi madre no notábamos el frío antes bien cuando terminábamos presentábamos un saludable aspecto sonrosado con un olor a limpieza pura y quedábamos listos para una semana..
Hoy en día sería impensable carecer de un aseo-baño y prescindir de la ducha o el baño por lo menos una vez al día.
Volviendo a la casa, como ya dije era un edificio orientado Norte-Sur situado en el soto junto al rio Alberche, a escasos doscientos metros y prácticamente al nivel del cauce del río.
Las tierras en las que se encuentra la mencionada casa forman parte de la denominada Vega del Alberche, conformada esta con una extensa  dehesa de encinas centenarias que junto al soto, poblado de chopos, alisos, fresnos y todo tipo de vegetación en la rivera del río, conforman el conjunto de "Dehesa y Soto de El Alhamar"de propiedad municipal; entre soto y dehesa y todo a lo largo de estos en una franja de un kilómetro de profundidad y mas de seis de largo, se localiza:  La Vega, con sus huertas de regadío y tierra fértil en las que se producían y producen verduras y hortalizas en grandes cantidades. En la actualidad Villa del Prado tiene la denominación de origen de "Huerta de Madrid".
La vega podría sub dividirse en tres zonas conforme se desciende del altiplano al cauce del rio,
una franja de huertas en lo que podríamos llamar vega alta, otra mas intermedia sería la vega media y la mas cercana al soto a la que denominamos vega baja, la única diferencia estaría en la altura a la que se sitúan cada una de ellas, si bien había quien decía que las huertas de la "alta" eran mas tempranas en sus frutos,?. La casi totalidad de las huertas eran y son de propiedad municipal y arrendadas por una cantidad casi simbólica, pasaban y pasan de padres a hijos. Muchas de aquellas productivas huertas se encuentran actualmente en estado de abandono total y lo que fueron vergeles y regalo para la vista hoy son parcelas llenas de maleza en las que las antiguas "casillas" para guardar los aperos, son mudos testigos medio derruidos y los pozos y estanques del riego están cegados y secos, pero esa es otra historia que merece capítulo aparte.
No, mis padres no fueron hortelanos, a pesar de que disponían de un pequeño huerto que con cuyos productos mejoraban la escasa economía de un sueldo algo rácano.
Mi padre accedió al puesto de guarda jurado de la finca municipal cuando mi abuelo, que era quien estaba hasta entonces, se jubiló o por motivos de salud lo dejó, o que decidió que su hijo debía asentarse con su familia en algo estable aunque poco próspero, pero aseguraba casa y sueldo fijo (poco) pero sueldo al fin y al cabo.
Además de encargarse de la vigilancia de un territorio de casi 40 Km2, era el responsable del correcto funcionamiento de los motores que elevaban el agua al pueblo, 5 Km más arriba, y como los sistemas de comunicación no eran los de hoy en día, para saber cuando debía arrancar y parar tenía que subir a ver los depósitos en su bicicleta. cerciorarse del nivel de los depósitos y calcular el tiempo que debía tenerlos en marcha para que el agua no faltara o que por el contrario no se desperdiciara por los aliviaderos por exceso..
En aquellos años la demanda de agua no era excesiva, pues pocas eran las casas con agua corriente y además en casi todas existía pozo, años después la modernidad entró en los hogares pradeños y fue mas difícil mantener el abastecimiento de la población por lo que las autoridades locales tuvieron que replantearse el problema y cambiar los viejos motores y bombas iniciales por otras mas modernas y adaptadas al nuevo caudal  demandado.
Por tanto allá por 1960 en "la casa lagua" hubo una transformación en  el paisaje y de un solo edificio pasaron a ser  tres, el existente y dos de nueva construcción que a su vez  con el paso de los años volvieron a quedarse  obsoletos y la extracción del agua se cambiaría de lugar allá por los 90 con lo que la vieja "casa del agua"  quedó en desuso ya que actualmente ni vive nadie ni los voluminosos motores ejercen ya su función. Sirve de almacen  y como cobijo a quien le puede la nostalgia y aun en invierno se enciende su lumbre, todavía de leña y con su almuerzo y su radio pasa la mañana en paseos a la orilla del charco y sus alrededores rememorando los tiempos pasados. ¿Verdad que si? "Tio Chinela"
Este el lugar casi abandonado hoy, fue el hogar de mi infancia.en el que salimos adelante con el esfuerzo de nuestros padres para que pudiéramos tener lo básico y algo más, alguno pudo estudiar  y dejar el campo y dedicarse a otros menesteres, quizá menos sacrificados, otros, (mis hermanos) tuvieron que iniciarse bien pronto en la ayuda a la economía familiar.
Aunque pueda parecerlo no puedo decir que pasáramos estrecheces o carencias en nuestra alimentación, todo lo contrario, ojalá mis hijos y mis nietos pudieran alimentarse de manera tan sana y equilibrada pues si bien no conocimos los potitos ni los yogures ni tantas zarandajas con las que veo que alimentan a los niños
Teníamos gallinas, cabras, conejos, palomas, un cerdo todos los años. un huerto con todo tipo de productos frescos y además en el campo podíamos  recoger espárragos, setas, zaramangones, riquísimas bogas y barbos en el rio amen de infinidad de de todo tipo de caza, patos perdices, faisanes etc. en fin que no se puede decir que en cuestiones alimenticias estuviéramos desasistidos; de ropa, calzado y juguetes los justos eso si.
A groso modo una descripción del lugar del que después de tantos años tengo recuerdos de placidez y buena energía a pesar de que el tiempo que todo lo cambia haya transformado el lugar.
Prometo que habrá próximas entregas y en ellas intentaré enseñar como era la vida de mis paisanos hortelanos, hace mas de cincuenta años



                          ALHAMAR


                         27 de Julio de 2015



















jueves, 9 de julio de 2015




                                              ALHAMAR



                                          ¿CALOR? ¿QUE CALOR?  (¿no estamos en verano?
                                   



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               Por Santiago y Santa Ana pintan las uvas y "pa" la Virgen de Agosto ya están maduras


Partiendo de la base de que el verano y mas concretamente el calor, me agobia, me aplana y pone todo mi físico en un estado de malestar general abrumado por los sudores generados por cualquier acto por más leve que sea y en el que la ingesta de líquidos de cualquier índole es constante, creando esa sensación que decimos en mi pueblo de"estoy implao" cuando nuestro estómago está lleno,  solamente la ducha o el baño vienen a paliar en alguna medida la sofocante sensación que durante la época estival padezco.
Ahora bien, a pesar de que el verano no está hecho para mi, tengo que reconocer que es la estación en la que la vida es más sencilla y fácil para todo.
Me explico. La calidez de las temperaturas de la estación veraniega nos permite vivir todo el tiempo en la calle pues no necesitamos cobijarnos de nada y si acaso cualquier árbol, puente o sombrajo nos librará de los rigores solares de las horas más calurosas, aunque desde luego los hay que prefieren dichas horas para pasárselas estirados sobre una esterilla untados en aceites y cremas listos para una buena parrillada y si no, solo hay que visitar alguna piscina o acercarse a alguna playa para ver la cantidad de gente que se somete voluntariamente al suplicio de absorver sol, calor y sofocos.
En serio, en el verano la vida fluye en los seres humanos, animales, plantas y todo cuanto se mueve en nuestro mundo y es mas fácil sobrevivir aunque se disponga de pocos medios.
Dicho todo esto me parece bien que la gente disfrute con el calor y que el verano sea un punto de referencia de las personas que buscan sus vacaciones en lugares de sol y playa, en sofocantes jornadas al lado del mar. que aguanten interminables caravanas para acercarse a pasar un día achicharrante en algún río o pantano de por la zona, o más lejos aun.
Con todo esto todavía la gente se queja del calor ¡uf! ¡esto no es normal! ¡que calor!, ¡esto es demasiado!, como si en Julio nunca hubiéramos alcanzado los cuarenta grados y se derritieran hasta los pensamientos.
Recuerdo en mi infancia transcurrida al lado del río. prácticamente dentro de el, en la que los meses de Julio y Agosto las temperaturas no dejaban "resollar", que se decía entonces, ni a las chicharras; no disponíamos de neveras y el botijo de agua fresquita era lo único que mantenía la sed a raya.
Los hortelanos iniciaban su labor muy temprano para poder hacer recolecciones y tareas en las horas en las que el sol no estaba en lo alto aunque no siempre esto fuera posible y haciendo acopio de energía y protegidos con su sombrero, continuaran con tareas inaplazables.
Como ya dije los frigoríficos vinieron mucho después y el aire acondicionado consistía en un buen baño en el estanque del agua fresca recién sacada del pozo, para el riego de la huerta.
¡Ah! y para comer a medio día un buen cocido con su sopa y todo. Calor ¿que calor?
¿Y los segadores? en medio del campo sin una sombra en la que tomarse un respiro;  no olvidemos que antes de las modernas cosechadoras con aire acondicionado y todos los adelantos y modernidades posibles, existían los segadores que hoz en mano y en plena canícula despachaban "fanegas y fanegas" de cebada, trigo o lo que se terciase sin mas refresco que el botijo o un buen trago de la bota y con el acompañamiento de un gazpacho "refrescado" a la sombra de la mies.Calor. ¿Que calor?.
Recuerdo aquellos días de fuego abrasador sobre nuestras cabezas mientras caminábamos de un sitio a otro sin más protección solar que alguna gorrilla de trapo en la cabeza o el consabido sombrero raído de paja, ni protectores para la piel ni cremas ni gaitas. mi hermano y yo al iniciarse el verano solo usábamos un ligero bañador (mas bien taparrabos) y unas alpargatas de cintas con el piso de esparto y de esta guisa pasábamos todo el verano correteando, descalzos casi siempre, por caminos, huertas y trochales, entre cantos de chicharras y el abrasante vaho de la tierra achicharrada por soles de justicia.
En los primeros días de la exposición al sol, nuestra piel se quemaba y se abultaba en ampollas que con el paso de los días y con el alivio de paños fríos que mi madre nos ponía, se convertían en pieles que separábamos del cuerpo como las serpientes cambian su camisa, una vez superados estos primeros días ya estábamos preparados para aguantar el resto del verano y nuestra piel se oscurecía adquiriendo ese tono color canela que hoy está de moda y por el que la gente no escatima sacrificios y dinero con rayos   U.V.A. y demás maquinaria amen de afeites y cremas de todo tipo.
Nosotros no necesitábamos de aquello y hasta tal absorbiamos sol y calor que acabado el verano  el tono de nuestros cabellos, de natural algo rubio, se había vuelto casi platino; causábamos hilaridad en nuestros padres y familiares cuando en alguna ocasión decidíamos quitarnos el pequeño taparrabos  pues no parecía sino que llevábamos puesto otro bañador blanco bajo el anterior, tal era el contraste entre lo expuesto al sol y lo tapado por la escasa tela.
En los tiempos de los que hablo no estaba tan de moda lucir moreno por lo que en las huertas, como quiera que las mujeres tenían que ayudar a maridos, padres y hermanos, no quedaba mas remedio que ponerse a la faena protegidas, sobre todo las mas jóvenes y solteras, de manera que el sol  no rozara ni un centímetro de la piel pues había que presumir de blancura impoluta en cara brazos, y piernas en el baile de los domingos y es más, al aproximarse las fiestas patronales, allá por septiembre algunas de las mencionadas jóvenes, pasaban algunos días en casa de algún familiar de  la capital para de esta manera borrar cualquier signo de bronceado y lucir lozanas y frescas para las fiestas en las que estrenaban sus "galas" ante "forasteros" y locales.
No es posible imaginar el suplicio que debía suponer el taparse con camisas y vestidos cerrados hasta los pies enfundados en gruesas medias, manos  enguantadas hasta el codo y cabeza y cara protegidas del pañuelo fuertemente anudado sin dejar escapar un pelo y por si fuera poco, un enorme sombrero tapándolo todo y la temperatura   rondando los cuarenta grados. Calor. ¿Que calor?.
En estos tiempos que disponemos de todo tipo de medios para combatir el calor enseguida nos quejamos de las temperaturas y desde todos los medios de comunicación nos bombardean con incesantes alusiones a los calores que vamos a padecer, las autoridades declaran las alertas, amarillas, naranjas o rojas en función de la altura que se espera en los termómetros y cada vez que vemos un telediario o cualquier informativo nos sube "la calor" por el cuerpo con las imágenes que nos muestran las temperaturas de la "famosa ola de calor" y yo digo: ¿no estamos en verano? pues eso.... lo anormal sería que nos tupiéramos que poner  la calefacción porque en Julio  nevara, pero que haga calor es lo lógico.
Insisto. a mi particularmente no me gusta el calor,    prefiero los meses de frío y lluvia pero si que se que hay una cosa cierta y  es que en invierno tiene que hacer frío, mucho frío y en verano calor. mucho calor así es que debemos asumirlo y procurar buscarnos los medios de los que nuestros antepasados carecían y que gracias a la técnica afortunadamente podemos disfrutar.
Los tiempos cambian para mejor en algunas cosas y aunque otras permanezcan inamobibles (frio, calor, sequías, lluvias) disponemos de mejores medios para combatir los efectos desagradables que puedan ocasionarnos lo que ultimamente se ha dado en llamar "OLAS" de calor o de frio, asi es que, Calor. ¿Que calor?.Yo particularmente trataré de utilizar todos los medios posibles para  paliar sus efectos.


                                               Girasoles  dorados en el verano son

                        9 de Julio de 2015



           ALHAMAR




























en





















   

lunes, 1 de junio de 2015



                     ALHAMAR

                    LA BUENA Y LA MALA EDUCACIÓN   ( ¿que se será eso? dicen algunos  )

    Nada mejor que empezar definiendo lo que es la educación según lo contemplan todas las definiciones que he encontrado en "la red".
Dice así:  EDUCACIÓN.  Formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas, de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.
También puede ser: EDUCACIÓN: El concepto educación comprende el nivel de cortesía, delicadeza y civismo demostrado por un individuo y su capacidad de socialización. La educación es la que transmite la cultura, permitiendo la  evolución del ser humano, además no solo se transmite de palabra, también se hace con gestos, acciones, sentimientos y actitudes.
CORTESÍA: Demostración, acto o cosa con que se manifiesta amabilidad y buena educación.
HOSPITALIDAD:Amabilidad y atención con que una persona acoge a los visitantes en su casa y en su tierra
ELEGANCIA:Buen gusto, mesura y exquisitez en su comportamiento
GROSERÍA:Mal educado, poco delicado. Descortés, falto de atención y respeto
¿Y todo esto a que viene?. 
 Sin ánimo de ofender, creo que últimamente el sentido cívico del comportamieto de las personas en determinados momentos y situaciones ha dejado de tener la importancia que merece en el escalafón de valores humanos.
Décadas atrás atribuíamos a la incultura y la falta de formación e información, determinadas actitudes que se producían en los diversos ámbitos de las sociedades. y así cuando alguien se destacaba desagradablemente se decía de el que era un <mal educado>, o cuando el comportamiento del individuo resultaba grosero se le tachaba "sin educación ni modales" aún si saber el grado y nivel académico del susodicho.
En esos tiempos había diversas formas de manifestar la buena o mala educación y en general en ausencia de conocimientos más culturales, el comportamiento tendía a ser respetuoso en todos los círculos de la sociedad desde la mas alta a la más humilde.
 De un tiempo a esta parte  la sociedad ha sufrido un cambio radical y los valores que antes eran signo de aprecio y valoración se han devaluado hasta límites insospechados y ahora que disponemos de más medios de información, de mejores formas de aprender y nuevos canales en donde educarnos, somos más mal educados.
Ahora nos importa poco lo que los demás opinen si no es lo que nosotros queremos, nos falta esa empatía que nos permita ponernos en el lugar del otro y no escuchamos los razonamientos de los que nos rodean tengan razón o no y no contentos con eso, llegado el momento  nos mofamos, insultamos y agredimos los conceptos  ajenos  integrándonos en esa masa anónima que se acoge a la libertad de expresión, sin caer en la cuenta que nuestra libertad acaba en donde empieza la de los que no opinan como nosotros.
Todo viene a cuento de lo que se está escribiendo y opinando sobre algo que se veía venir desde hace mucho tiempo y no se ha querido intervenir para no herir a las partes y ahora se rasgan las vestiduras. La pitada al "Himno Nacional"  del sábado pasado en el partido de la final de fútbol de la copa de España, sería inconcebible en países como Francia Inglaterra, Estados Unidos y tantos y tantas naciones en los que la identidad con sus símbolos es total a pesar de las diferencias ideológicas o etnológicas.
Se puede entender que no se esté de acuerdo con determinadas actitudes políticas, que se discrepe de la forma de acometer soluciones. todo es entendible y forma parte de lo que la sociedad actual demanda de los políticos y dirigentes, la confrontación, hasta ahí de acuerdo pero hay un concepto que se debe de tener en cuenta y no es otro que LA BUENA EDUCACIÓN, ese y no otro enfoque debería de haber sido el punto de inflexión, lejos de legalismos e imposiciones.
Los que debieron trabajar en ello no lo hicieron, antes bien se encargaron de avivar el fuego con injustificadas manifestaciones, mal educados quienes se olvidaron de la CORTESÍA y la HOSPITALIDAD que se le supone a quien acoge a gentes venidas de otros lares y quienes organizaron la visita debieron ser comedidos en sus actos, sin prepotencia, evitando lo que degeneró en un acto GROSERO y  sin la  ELEGANCIA que debe presidir un acto deportivo de tal magnitud.
Naturalmente se volverá a atacar al fútbol como causante del desatino y el agravio que supuso el sonrojo de quienes se vieron inmersos en tan DESCORTÉS espectáculo y  que no fue el fútbol precisamente.
                                     Un gran expectáculo para disfrutar sin más solo es  fútbol


Puede que esté equivocado y que en el mundo en el que nos movemos no quede sitio para concesiones y que la buena educación esté en desuso pero yo haré caso a mi madre que sin saber leer ni escribir me enseñó a respetar a los demás y a procurar portarme con "modales" que decía ella y con eso ya me siento satisfecho 





                 1-Junio 2015


ALHAMAR











                 

viernes, 29 de mayo de 2015



                                  ALHAMAR

             TRISTES ETAPAS     (porque no está en nuestra mano otra cosa)



                               

                                    Efímera como una flor  ¿Así de bonita debería ser nuestra vida?


  Después de tanto tiempo no se como retomar la entrada en este rincón, intentaré que los pocos seguidores que me atendían, sigan leyendo mis humildes escritos, intentaré ser más constate en mis apariciones.
Naturalmente no siempre están el ánimo y la moral preparados para ponerse a escribir cosas y algunas veces el entorno no nos propicia la constancia y continuidad que desearíamos.
Desde la última entrada (15-12-14) a aquí pasaron varios meses llenos de circunstancias que de un modo u otro hicieron variar el estado anímico de toda la familia.
La "matriarca" de la familia venía padeciendo una diagnosticada una enfermedad degenerativa en la que si bien los avances eran lentos, no por ello los que convivíamos el día a día dejábamos de apreciar el progreso creciente e inexorable del deterioro mental y físico que se obraba en ella, con el consiguiente desánimo y dolor de quienes éramos los encargados de su atención.
Cuando cuidas de alguien enfermo no sabes con certeza si lo estás haciendo bien o si por el contrario podrías hacer más o algo distinto y mejor para paliar su dolencia y ayudarla a sentirse un poco más aliviada en sus padecimientos y procurarle una mejor calidad de vida.
La incertidumbre es la que te mantiene en un sinvivir y condiciona la propia vida, el mañana nos abruma y nos hace flaquear, bajándonos la moral y el estado de ánimo, sin embargo yo opino que ante estas circunstancias lo mejor es no pensar en mañana, hay que vivir el presente, el día de hoy, porque mañana ha de venir inexorable pero eso será mañana y ese es otro día
A la enfermedad que  estaba ahí, con su avance ininterrumpido, se vinieron a sumar otras complicaciones que hicieron aún más dolorosa la fatídica enfermedad hasta devenir el desenlace que si por una parte era esperado, no dejó de producirnos el dolor de perder un ser tan querido como nuestra madre, abuela y suegra que durante tantos años se ocupó de todos nosotros.
Naturalmente a pesar de habernos dejado tal ser querido hemos de iniciar o mejor dicho continuar con la vida a la que llegamos un día, y porque en nuestro recuerdo y en nuestro corazón estará siempre ella:       Aurelia,  que nos enseñó a luchar en esta vida y nos mostró el camino del trabajo y el esfuerzo en aras de un mejor porvenir.
Sus  nietos y biznietos(que  hijos y nietos nuestros son), necesitan de nosotros y de nuestras vidas para continuar el ciclo que no debe interrumpirse y que desde la creación de la familia ha funcionado así.
No deso hacer un panegírico con las cualidades y virtudes de "La Abuela" pues nunca me ha gustado aquello de las alabanzas despues de desaparecido pero si que quiero que esta entrada sea un pequeño
y humilde  homenaje a la persona trabajadora y dedicada a los suyos que luchó contra adversidades para sacar adelante su casa y encarrilar las de los demás.
Somos herederos de algo que no necesita testamento y que estamos obligados a transmitir a nuestros hijos y nietos, el legado de vida recta y ejemplar que vale mucho  más que todo el oro del mundo.
Puestos en esa tarea, nos sentiremos alabados y ogullosos cuando nuestros descendientes sean reconocidos por la calidad humana de sus sentimientos y decisiones, independientemente de sus , capacidades, intelectuales o laborales, con las que indudablemente tambien nos sentiremos orgullosos.


                                 


                                            ¿Que es la flor sin el ramaje que la cobija?

                  


                                   29 de Mayo de 2015







                                                                          ALHAMAR




lunes, 15 de diciembre de 2014



                             AQUELLAS MORCILLAS DE MI ABUELA  ( ¿ o eran los adobos?)

 En tiempos ha, por estas fechas próximas a La Nochebuena e incluso ese mismo día se procedía a hacer la matanza del cerdo que durante todo el año se había criado y engordado en la propia casa.
En los primeros meses del año se adquiría el pequeño lechón, (aquí en mi pueblo lo llamábamos "corato" no se por que) que por supuesto una vez destetado ya estaba en disposición de comer cuantos desperdicios se generaban en las casas, peladuras, mondas, verduras desechadas, pan duro y algo, poco, de pienso para mantener el desarrollo del animal hasta la llegada de las primeras hierbas de la primavera, con las que el susodicho empezaba a coger los primeros kilos y kilo a kilo las primeras "@rrobas" con las que se medía el peso final del "cochino" y así
 era fácil oír en los días de matanza aquello de: "Pues El Tío Jampa   ha matao un guarro de veinte arrobas, o   eso no es na El Tío Bujerete uno de treinta....." y mas o menos este era el tema de conversación en muchos corros de ociosos y barras de bares del lugar. Y todo eso porque en casi todas las casas del pueblo se mataba un cerdo o dos o tres según el nivel económico de la casa y la extensión de la familia, dado que  el producto de la matanza se comía todo el año en guisos de judías, cocidos, chorizos, morcillas y tantos y variados productos como el sacrificado animal da para su consumo pues como decía aquel< del cerdo me gustan hasta los andares> y sería extenso enumerar aquí la cantidad de platos y recetas todos sabrosos y con fundamento, que diría un afamado cocinero.
 Y lo mejor de todo era que no conocían ni colesteroles ni obesidades a pesar de que torreznos, somarros y demás eran parte casi diaria de la dieta de "los praeños".
 Volviendo al tema del engorde, que como ya queda dicho en cada casa se habilitaba un recinto para acoger al cochino, naturalmente podemos imaginarnos los efluvios olorosos que ocasionaba en el ambiente que aunque solía estar en cuadras o patios retirados ( herrenes?) inundaba todo el entorno del pueblo.
Los mencionados recintos que acogían al cochino, que como tal se podían llamar "cochiqueras", "marraneras" pero mis paisanos generalmente las denominaban " borril pal  guarro", había que mantenerlos todo lo limpios que el llamado cochino permitía, pues si bien el nombre de guarro, cerdo, tiene merecido tal nombre por cuanto se reboza y retoza en porquería y suciedad no es menos cierto que nunca come si en donde se le pone la comida está sucio, conocido es el refrán aquel que dice que <no hay ningún cerdo que no sea escrupuloso>.
En los meses de más frio, principios y finales del año todos los cochinos permanecían en el pueblo y por los años que yo recuerdo había un señor, "El Tío Pernales; que por una cantidad acordada (poco más de una peseta  0,166 €) se encargaba de recoger a todos los animales porcinos y llevarlos en piara para que hozaran y pastaran en los lugares destinados al efecto en campo abierto; para recogerlos por la mañana el hombre hacía sonar una pequeña bocina a cuyo sonido los dueños habrían las cochiqueras y cada cerdo se incorporaba a la piara siempre bajo la vara vigilante del mencionado cuidador, por la tarde al regreso no se como, pero cada cochino se quedaba en su casa sin que nada ni nadie les obligara, algunas veces, pocas, por querencia se iban a otro borril y sabida la terquedad de los cerdos se les dejaba hasta el día siguiente en el que se correjía la anomalía.
Con la llegada del buen tiempo había que atender las huertas y allí se le trasladaba al gorrino en donde no faltaban todo tipo de productos de la huerta que por defectuosos, exceso de madurez o cualquier otra causa eran desechados y suponían un excelente alimentación además de un ahorro del que quienes no tenían huerta carecían.
Acabado el verano y cuando los productos hortícolas empezaban escasear se recurría a otros medios de alimentación y como la abundancia de higueras en aquellos tiempos era bastante abundante, se recogían todos los higos posibles, ya secos naturalmente, y junto con algo de salvado servían como alimento inmejorable, con eso, las patatas de desecho, peladuras, las pocas bellotas y diferentes complementos alimenticios hasta que llegaba la hora del sacrificio.
"La Matanza" era un acontecimiento familiar en el que chicos y grandes participábamos de alguna manera pues eran muchas y variadas las labores a realizar para que  todo estuviera a punto a la hora de acondicionar todos los productos del animal.El día anterior al evento se preparaban cacharros y utensilios, artesas, cuchillos, caldera, leña, especias y todo cuanto fuera menester.
También se pelaba y se ponía a cocer la cebolla que serviría para elaborar,  junto con la sangre de cochino, manteca y diferentes especias, las exquisitas "morcillas de caldera".
Naturalmente se había apalabrado la presencia de la correspondiente "mondonguera" que sería la encargada de preparar los aliños y las distintas mezclas de especias con sus proporciones y medidas  tanto de sal como pimentones y demás condimentos así mismo supervisaba las distintas faenas propias de la matanza como eran la limpieza y rasurado de animal, el" lavado del vientre" del susodicho, el picado correcto de la carne para embutir, en fin nada escapaba al control y la vista de una buena mondonguera, y desde aquí quiero rendir homenaje a quien para mi hacía las mejores "matanzas" de todo el pueblo.
"La Tía Anastasia" era una de las más solicitadas mondongueras del pueblo por su limpieza,  no vi nunca a nadie "lavar el vientre" como lo hacía ella con sus propias manos y en agua casi hirviendo lavaba  una y otra vez las tripas del cerdo sacrificado volviéndolas del revés una y otra vez en aguas limpias  y siempre hirviendo sin escatimar energía ni agua,  tantas veces como consideraba fueran necesarias hasta que limpias de todo residuo de olor o  sabor quedaban listas para ser rellenadas del picadillo de morcillas o chorizos. Por sus adobos,  que duraban  hasta casi el verano entonces
 cuando no se conocían los frigoríficos, sus chorizos no se ponían duros y sus morcillas de caldera ¡hay que morcillas! no las he comido igual desde entonces.
Las morcillas de cebolla, ( las aquí llamadas de caldera) que hacía mi abuela Anastasia no las he vuelto a comer por más que cada vez que las veo en la carnicería las compro, pero que va, ¡ni la "pringue" ni el sabor ni la textura tienen nada que ver!
 Volviendo a la matanza y sus preparativos, todo era un ir y venir en preparativos y el día señalado para el sacrificio había que reunir a varios hombres para poder manejar al cerdo y llevarlo a donde el matarife  se encargaba de darle la cuchillada mientras alguien se encargaba de recoger la sangre que despues sería utilizada en morcillas y guisos.
Lo de varios hombres no era ni más ni menos porque dada la reseñada tozudez de los ccochinos unida a la fuerza y el empuje de un animal de casi 300 kilos unido a las ansias de sentirse herido hacian necesarias la pericia y el esfuerzo de brazos no precisamente débiles, casos se dieron de que despues de herido en el banco del matarife, saliera despistado en un dantesco trotar de chillidos y bufidos con dentelladas a diestro y siniestro hasta caer desangrado.
Muerto  el animal se procedía a su limpieza exterior para lo cual se le sumergía en un baño de agua hirviendo que la caldera previamente puesta en sus "trévedes" había calentado sobre un buen fuego de leña.
Se le frotaba al cerdo con unos útiles hechos a propósito que diponían de un mango de madera para sujetar una especie de cuchara grande, con ellas y con todo lo que sirviera para raspar se eliminaba toda la suciedad que el pobre marrano había acumulado sobre su piel.Limpio de toda suciedad se procedía a eliminar todos los pelos que de natural acompañan a la corteza del cuerpo para lo cual
se prendían unas especie de antorchas de hojarasca, tomillo, romero, etc. pasándolas a lo largo y ancho de todo el cerdo socarrando y eliminando todo resto de las llamadas cerdas capilares.
Limpio y reluciente desde la geta hasta el rabo, el cochino era colgado de las patas traseras y una vez puesto en situación se procedía a la extracción de vísceras e intestinos procurando no reventar ninguna de las partes vitales para evitar ensuciar todo el interior del cochino porque además el "vientre" servirá para rellenar del picado de cebolla, sangre, algo de manteca y sus especias y tener las r´cas morcillas de caldera, con la parte del intestino más grueso que se solía llamar " la tripa del culo" se rellenaba del mismo picado que los chorizos. De la parte de los intestinos salía una glándula, si así se puede llamar, de la que los chicos estábamos pendientes, pues con ella podiámos diponer deuna estupenda pelota  o un globo con el que jugar y divertirnos pues no olvidemos que hace 60 años no teniamos ni tv ni Play ni todas esas cosas y cualquier novedad era recibida con alborozo, me estoy refiriendo a lo que nosotros llamábamos "la melecina"? que no era otra cosa que la vejiga urinaria del cerdo , que una vez lavada e inflada cumplía las funciones reseñadas divirtienndonos la chiquillerí hasta que se rompía. Con asadura, bofe y corazón se guisaba con patatas y servía de almuerzo para todos los que disfrutaban de la fiesta porque al fin y al cabo no dejaba de ser una fiesta.
A partir de aquí toda una frenética actividad acompañaba en todo el entorno de la matanza, había que llevar ciertas partes al veterinario para descartar enfermedades, se empezaba a descuartizar el animal, naturalmente con el cuidado que requería cortar cada pieza por donde correspondía, picar, sazonar,  embutir morcillas y chorizos.
Pero con ser frenética no estaba exenta de meticulosidad, pues por ejemplo, una vez rellenadas las morcillas y atadas a su medida había que cocerlas pues recuérdese que la sangre estaba cruda y había que darle su punto y vigilar que la cocción no las reventara, yo recuerdo a mi abuela con una aguja de las de coser, quizá un poco mas grande, dándole pinchazos para sacarles el aire y hacer que soltaran el exceso de grasa, grasa que por otra parte. una vez retiradas las morcillas y enfriado el agua, quedaba flotando con un color rojizo, a esta grasa se le llamaba cochambre y con ella se hacían unos bollos riquísimos, además de estas se hacían otro tipo de morcillas llamadas de verano por ser con ellas con las que, además de otros ingredientes, se hacían los cocidos hortelanos del verano. Estaban elaboradas con la carne mas grasienta o menos apta para los chorizos a la que se añadía calabaza cocida y sus correspondientes aliños.
La tarea de picar era realmente laboriosa puesto que hasta que aparecieron las primeras picadoras (manuales), había que hacerlo a mano con cuchillos y navajas de buen corte; el introducir el producto de chorizos y morcillas en sus correspondientes reductos de igual manera se hacía a mano para lo cual yo recuerdo que había unos embudos con la embocadura al tamaño de la tripa, por los que con la ayuda de un palo fabricado al efecto se iba introduciendo y llenando las correspondientes ristras que una vez atadas conformaban un vistoso y colorista regalo para vista y olfato.
Durante los días que duraba el evento cualquier parte del cerdo era susceptible de ser probada, pues a la asadura del almuerzo se podían unir unos ricos chicharrones (entre carne y manteca) fritos en la lumbre, o unos torreznillos recién cortados, un "somarro" sobre las brasas con un poco de sal, la morcilla de cebolla recién sacada de la caldera y así hasta comernos el cerdo entero por que como ya dejé dicho la matanza era una fiesta para comer y beber en buena armonía con vecinos y familia de casa en casa para echar una mano y ser ayudados entre si.
Me supongo que en cada sitio de España habrán tenido sus costumbres y modos de hacer pero de lo que si que estoy seguro es de una cosa...< morcillas como la de la abuela Anastasia no las hay en ninguna parte> 







TRÉVEDES, CUCHARONES, PEROLES Y ORZAS,    CACHARROS TODOS INDISPENSABLES
             EN UNA BUENA MATANZA  


                                               ALHAMAR